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Alojamiento Rural Raspilla Algo de Historia |
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Raspilla de Arriba es una muy vieja aldea donde se edificó entre grandes piedras y mucha pendiente para no desperdiciar ni un palmo de suelo fértil y relativamente llano. Allí vivieron en penosas condiciones durante milenios recios y chaparros serranos de la Sierra del Segura. En tiempos recientes vivían tres familias, la de Cecilio y Pascuala, María Galera y la Avelina. La aldea, de forma casi redonda, es un conjunto de estancias, cuadras, pajares y almacenes a diferentes niveles y formas, que se adaptaban a las limitaciones que imponía el terreno y las piedras imposibles de mover. A medias excavada y sobre el terreno y en la que durante la remodelación podían apreciarse los sucesivos añadidos y ampliaciones. La obra original es de muro de piedra agregado con tierra, enriquecida con cal en las zonas habitables (Hasta la cal costaba mucho de obtener). Los tejados eran de rollizo de pino blanco o resinero, con tablazón de pino y tejas árabes sujetas con barro moldeado y paja. Las ventanas pequeñas para conservar el calor en invierno y el fresco en verano, y las puertas y pasos muy bajos, ya que la altura media de los serranos escasamente superaba el metro sesenta, aunque de una fortaleza extraordinaria. El medio es difícil y áspero, y de una gran belleza, que a veces les pasó desapercibida en la dura lucha por la subsistencia. Hasta el incendio de hace mas de una década siempre hubo una gran riqueza forestal en los montes de Yeste, que afortunadamente no afectó a nuestra zona. Principalmente pino carrasco en las tierras bajas, negral en las medias y laricio en las altas. Quejigos en la umbrias, encinas muchas veces centenarias, poderosos nogales y esbeltas choperas. En los altos de Calar aún se pueden encontrar tejos y acebos. Multitud de labiadas impregnan el ambiente de un fresco aroma. Tradicionalmente fueron siempre ganaderos y leñadores, con una pequeña cuota de agricultura de subsistencia para ellos y sus animales. El Calar nutre los numerosos veneros, manantiales, fuentes y arroyos de la zona; La fuente del Arroyo Ayao, el Arroyo del Puerto, el Arroyo Bravo, el Arroyo Frio, con los que se riegan las vegas de la Hoya de la Parrilla y de Raspilla, muy fértiles, pero de corta estación productiva por los frios. De Raspilla de Abajo, doscientos metros pendiente abajo, solo quedan ruinas; sus moradores se trasladaron a La Parrilla o emigraron a otras provincias en busca de trabajo. En La Parrilla quedan escasamente veinte personas, ancianos en su mayoría, que aún se aferran a sus tierras, cultivos, animales y costumbres, mientras sus hijos se establecen donde encuentran labor y condiciones dignas de vida. El incendio de Yeste empujó de la sierra a mucha gente que hasta entonces vivía de la madera, los que aserraban, pelaban, ajorraban, transportaban o manufacturaban. Hoy muchos se orientan al sector turístico.
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